lunes, 28 de enero de 2013

Marc Chagall y Bella Rosendfeld

Su silencio es el mío. Sus ojos, los míos. Es como si ella me conociese desde hacía mucho tiempo, como si supiera todo de mi infancia, de mi presente, de mi futuro; como si velase por mí, me adivinase más de cerca, a pesar de que la véo por primera vez. Tuve la sensación de que era mi mujer. Su tez pálida, sus ojos. ¡Qué grandes son, redondos y negros! Son mis ojos, mi alma. 

Mi vida, Marc Chagall

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