sábado, 2 de agosto de 2014

Recordando a Xavier Valls



Texto de Jordi Valls, Londres 24 de octubre de 2006

"Mi tío el pintor Xavier Valls, recientemente fallecido en Barcelona, vivió en Paris desde el año 1949 hasta su muerte, aunque pasó todos sus veranos en Horta, el barrio de Barcelona donde nació.
En Paris vivía y tenía su estudio en un espacioso ático frente a la catedral Notre Dame y el río Sena.
En Barcelona pasaba sus veranos en su torre jardín de Horta, donde recibía un sin fin de visitas junto a su inseparable esposa Luisa, pues Xavier fue un excelente raconteur , y tenía buenos amigos en todas partes.
 La pintura de Xavier aunque realista para mi está mas cerca de Rothko por su envoltura atmosférica que de cualquier otro pintor figurativo. El historiador y crítico de arte Julián Gállego comparaba sus cuadros con la teoría de la cristalización de Stendhal, es decir, después de sublimizar con nuestro espíritu el objeto de nuestro deseo encontramos y descubrimos todavía nuevas perfecciones hasta conseguir la cristalización absoluta de esta esencia voluptuosa transformada en diamante. Sus lienzos, en gran parte still life, son como altares litúrgicos metarrealistas, que parecen envueltos en el perfume de la música callada de su gran amigo el compositor Frederic Mompou. Xavier es conocido como el pintor del silencio. A menudo comparan su pintura con Morandi, Balthus, Chardin y Georges de La Tour; especialmente este último por su minuciosidad en el detalle y el sentido de lo sagrado. En su obra predomina la luz, pero no solamente la luz exterior de las cosas, sino también la luz interior de los objetos. Su talento nos muestra un mundo onírico y sensual, es un pintor etéreo y metafísico. La paradoja es que Xavier siendo un pintor figurativo aseguraba que aprendió más de los artistas abstractos que de los realistas, pues decía que la mayoría de estos pintores hacen una pintura sin belleza ni misterio, mas bien miserable.
 Al cumplir 80 años, Xavier Valls escribió sus memorias: La meva capsa de Pandora. En este libro nos desvela su vida con exquisita malicia y sentido del humor. El texto es un festival dedicado a sus íntimos amigos de siempre pero al mismo tiempo también nos cuenta anécdotas de gente tan conocida como Louis Aragon, Balthus, Picasso, Tristan Tzara, Reverdy, Giacometti, Zervos, Tàpies, Alejo Carpentier, Eugeni D'Ors, José Bergamín, Fernand Léger, etcétera. En la capital francesa, Xavier también conectó con el grupo de intelectuales y artistas exiliados de la república española que se reunían allí. Se relacionó muy estrechamente con Luís Fernández, Fermín Aguayo, Rafael Lasso de la Vega, Guillermo de Torre, María Zambrano, Antonio Quirós, Jaime de Valle-Inclán, el antes mencionado Julián Gállego, Palau i Fabre, Oscar Domínguez, Manuel Angeles Ortiz, Orlando Pelayo, Bores, Peinado, etcétera."






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